Desde hace más de 30 años la bodega y jardines de Perelada acogen una numerosa comunidad de cigüeñas que ya forman parte del paisaje que acompaña a nuestros viticultores. Este vino envolvente y amable se elabora con la misma delicadeza con la que las acogemos.
En 1998, una pareja de cigüeñas blancas anidó por primera vez en los jardines del Castillo de Peralada, dando inicio a un proyecto de reintroducción impulsado por la familia Suqué Mateu en colaboración con el Parque Natural dels Aiguamolls de l'Empordà. Desde entonces, la colonia ha crecido hasta unas treinta parejas, que crían unos cincuenta polluelos cada año.

El logro en la protección de estas aves inspiró la creación de Cigonyes, una gama de vinos que celebra tanto a estas especies como el compromiso de Perelada con la biodiversidad.
Elaborados con variedades autóctonas, destacan por su perfil frutal, fresco, ligero y accesible.
