Nacido de una cuidadosa selección de uvas blancas, este vino expresa la personalidad del paisaje mediterráneo que lo rodea. Los suelos, el clima y la influencia constante de la tramontana imprimen carácter a la vid, dando lugar a una interpretación elegante y precisa del territorio.
El resultado es un vino fresco y equilibrado, lleno de matices, donde la pureza de la fruta y la mineralidad se combinan con armonía. En cada copa se percibe la identidad de esta tierra del Empordà, un paisaje modelado por el viento y la proximidad del mar, que aporta tensión, complejidad y una marcada sensación de origen.
